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LA PENA DE MUERTE ¿APLICA O NO?

Redacción CG

La pena de muerte ha sido un tema de bastante debate, más ahora que la delincuencia se ha vuelto más brutal y desalmada en sus operaciones.   Las estadísticas gubernamentales que siempre son un espejismo de la realidad que a diario vivimos los guatemaltecos, reflejan una disminución.

En otras oportunidades, por constarnos tales extremos, hemos afirmado que las autoridades policiales y hasta del Ministerio Público conocen de los criminales, donde operan, donde viven, de quienes se rodean y otros datos más por una razón simple:  han entablado una cadena de extorsiones que pasa por todos los obligados a velar por la seguridad de la población.

Explicaciones de tal fenómeno hay varias, ejemplo es la inoperancia del sistema de justicia que es deficiente por otros resto de razones que serían expuestas en otra ocasión.   Lo que queremos traer a colación es la nula posibilidad que los reos se rehabiliten en un sistema penitenciario que sirve para su profesionalización.   Los males que aquejan a la sociedad guatemalteca están más que identificados pero no hay voluntad política para ponerle un freno a tal anarquía.

Los ejemplos de lo está mal, sobran, sin embargo los guardias penitenciarios son empleados muy mal pagados y tienen dos opciones: callar y recibir el dinero o hacer su trabajo y exponerse a una muerte casi segura.   En el sistema penitenciario todo tiene un precio y al igual que el asesinado Byron Lima, acumuló grandes cuotas de poder, otros más lo hacen para acumular caudales que en un mundo correcto y de apego a la ley, no existiría.

Esta larga introducción, que se ha quedado corta para exponer los motivos del fracaso del sistema de rehabilitación de las personas que cumplen una condena; no es más que la apología de la pena de muerte que a continuación presentaremos.

Los países europeos, que con justicia se precian de tener sociedades más evolucionadas, incluso están cerrando cárceles por falta de reclusos.   Ellos son los que han influido en la doctrina penal que habla de una sanción mínima para aquel que infrinja las normas y en parte tienen razón, hasta donde se trata de resarcir los daños causados y nos damos cuenta que una vida no se puede justipreciar.

Otra razón viene con que una vida  no se puede pagar con otra, pero donde ubicamos a aquellos que han arrebatado decenas de vida, que si bien es cierto, algunos de estos personajes se pueden justificar desde una perspectiva científica, sociológica y hasta sicológica; es un modo de vida que han conocido desde pequeños y han perdido toda noción de lo que es bueno o malo.   ¿Capaces de ser rehabilitados?   Un escasísimo porcentaje de posibilidades que sí se podría hacer.

Por último, los privados de libertad en Guatemala siguen operando a sus anchas con la complicidad antes descrita y peor aun, mantenidos por la sociedad a la que están exterminando.   Las razones moralistas y religiosas apuntan a que sólo el Ser Supremo tiene esa facultad, pero ¿no está escrito: el que a hierro mata, a hierro muere?   Aquí descartamos la facultad Divina que confiere al hombre esa potestad de cobrarse con una vida la que fue arrebatada.   Por otro lado también encontraremos a los que defienden la civilidad y la evolución humana social y llega esta otra pregunta: ¿qué escala de valores manejan los asesinos?

También vemos a aquellos que siguen ordenando las ejecuciones desde las cárceles y no tienen el menor empacho en reconocerlo.   A mi entender es sencillo, no se mata al asesino para cobrarse las vidas, se extermina para preservar otras.   Los legalistas tienen un artículo constitucional que protege la vida, pero no es la del asesino, sino la de millones de guatemaltecos honestos y trabajadores que queremos salir a la calle a ganar el sustento para nuestras familias en total libertad y tranquilidad, otra garantía constitucional, que el Estado incumple.

De nada sirve que les condenen a mil años de prisión y que sigan acumulando condenas, mientras vidas inocentes se sigan perdiendo y volvemos a la pregunta inicial:  ¿qué vida es más valiosa?    Del que mata a muchos, o de los que trabajamos para salir adelante.

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