PandillaElSalvador008

JUVENTUD EN PELIGRO

Redacción CG

Los problemas de los centros de “rehabilitación” de menores en conflicto con las leyes penales continúan y obviamente no se puede esperar una verdadera respuesta efectiva del estado que no ha podido ni se ha interesado en resolverlos porque es este tipo de asuntos no hay mucho dinero que quedarse en corrupción.

Aquí no existen grandes presupuestos y tal como lo demostrara la intocable Sandra Torres, era mejor mover el dinero destinado para estas instituciones a programas sociales con mejore beneficios económicos y políticos.   Por otro lado, también la sociedad los ha olvidado y en primera instancia, los propios padres de familia no han sabido que hacer con sus hijos cuando caen presa de las pandillas.

Las iglesias y otras entidades han tratado de jugar un papel de conciencia y de acompañamiento en estos hogares, sin que se perciban sus beneficios porque la cantidad de jóvenes que requieren atención va en aumento y luego que sin presupuesto ni voluntad, es difícil que se obtengan resultados positivos para una generación que pareciera destinada al fracaso y a la vida delincuencial, donde la productividad social es la excepción cuando estos lleguen a la edad adulta.

La sociedad guatemalteca ha sufrido unos severos cambios con la integración de la mujer a la vida productiva del país, con la búsqueda de la igualdad de derechos; sin que esto quiera decir que no estemos a favor de esa igualdad, pero es parte de una consecuencia de la ausencia de figuras parentales en los chicos que crecen al cuidado de terceras personas y peor aun, que se le confíe ese papel a la escuela, donde la competitividad y altas cargas académicas dejan de lado la formación moral que se supone viene de casa.   Este cambio era necesario, pero inesperado para un conglomerado que tiene fuertes raíces tradicionalistas y que no termina de comprender que la educación de los chicos es un proceso integral y que si no lo comprendemos en los centros urbanos, menos se entenderá en las áreas rurales que tradicionalmente se encuentran al margen de los planes de desarrollo industrial y académico; en otras palabras, con menos oportunidades para los muchachos.