concienciia

GUATEMALA EN LA PODREDUMBRE

Redacción: CG

Lo que ha quedado después del huracán Iván en Guatemala cada vez se vuelve más indefendible por los resultados penosos de dos años de una supuesta lucha frontal en contra de la corrupción.   Esta ha sido estéril y con consecuencias contraproducentes para los ciudadanos comunes que nunca pedimos que una sola persona concentrara el poder, de tal forma como lo hiciera el señor Velásquez con la manifiesta complicidad del ex embajador de Estados Unidos.

De meses para acá los que tanto defendieron al comisionado y se dejaron llevar por los chismes de prensa ya no parecen estar tan seguros por razones tan simples como una debacle de estado que está alcanzando niveles que preocupan por la necedad de mantener este ambiente de tensión y zozobra; algo totalmente innecesario para los guatemaltecos que nunca pudimos sentir los beneficios reales de la supuesta lucha en contra de la impunidad.   Las cifras son vergonzosas y no avanzamos en justicia jurídica, y, por el contrario, en materia social tuvimos retrocesos que nos colocan en un sitio de vergüenza a nivel mundial.

Colocar al presidente en el despectivo papel de payaso, a estas alturas únicamente nos ofende a los guatemaltecos como Nación, pues para bien o mal, es el representante de nuestro país y en una república como la nuestra es el Jefe de Estado.   Crear condiciones adversas de ingobernabilidad y anarquía no le son útiles a nadie; algo que no parece entender el señor Velásquez y mucho menos aquellos personajes rastreros que desde las sombras financian y apoyan este clima de inestabilidad política.   Gracias a esta tozudez ya no estamos a la deriva: nos dirigimos directo a un abismo.

Son muchas las empresas que han visto frustradas sus intenciones de iniciar o de continuar operaciones en Guatemala por este extraño escenario de negocios que carece de metas y políticas públicas que tiendan a motivar la generación de la riqueza por medio del empleo y de la atracción de la inversión extranjera.   Sorprendidos quedaron muchos, cuando ven como los magistrados de la Corte de Constitucionalidad resolvieron en tiempo récord el amparo en favor del Comisionado y pasan los días y semanas sin que conozcan de una situación de vulneración de la protección a la propiedad privada, a la libre empresa y al trabajo de las 1500 personas y sus respectivas familias de la minera San Rafael por una desidia y desinterés en el tema.

A tal grado de podredumbre ha llegado nuestra imagen a nivel internacional, que ya no hay siquiera una selección de fútbol que ponga la cara por el país, porque el sistema envolvió con sus asquerosas garras al deporte y lo introdujo en una situación que tampoco es la correcta y menos adecuada: lo jurídico no es parte del deportista y con esta muerte del deporte más popular de Guatemala, parecen morir las ganas de continuar abrigando la cada vez más difícil misión de calificar a un mundial de la categoría mayor.   Ahora solo queda el recuerdo de un equipo que ilusionó y de una comisión que no logró sanear ni modificar al deporte y por el contrario, le vino a pegar el tiro de gracia.   Nos quitan el trabajo, la distracción y la certidumbre jurídica, a las autoridades electas democráticamente y viene la pregunta: ¿Qué más quiere de Guatemala, Iván Velásquez?