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Florinda Xutuc: “Mi nieto y yo corrimos para salir y lloramos”

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El Cocode canaliza la ayuda para las personas afectadas en La Cuchilla.

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Doña Florinda lamentó la pérdida de su hogar en Quetzaltenango.

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Doña María Julia Pérez vive solita desde hace varios años.

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Los afectados esperan la ayuda de sus vecinos y las autoridades.

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Los amigos de Carlos llegan a visitarlo y lo animan ante la tragedia.

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Una niña observa los destrozos en la zona 9.

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Unos parales evitaron que el resto de la residencia se cayera.

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Doña María Julia Pérez espera el apoyo para reponerse de la pérdida.

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Lucero Hernández carga a su hijo con la esperanza de una nueva oportunidad.

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El sismo afectó los departamentos de Quetzaltenango, San Marcos y Huehuetenango

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El Cocode canaliza la ayuda para las personas afectadas en La Cuchilla.

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Doña Florinda lamentó la pérdida de su hogar en Quetzaltenango.

Doña Florinda Xutuc y su nieto Carlos, cenaban tranquilamente la noche del jueves 7 de septiembre en su humilde vivienda en La Cuchilla, zona 9 de Quetzaltenango cuando la fuerza de la naturaleza los asustó.

Carlos, de 11 años, trató de calmar a su abuela, pero la intensidad y la duración del sismo hizo que ambos corrieran afuera de su casa antes que las paredes de su hogar se desplomaran.

“Yo estaba pensando en mi venta de tamalitos del sábado cuando sentimos el temblor. Corrimos con mi nieto y no pudimos ver nada al principio hasta esta mañana. Nuestra casita se vino abajo y no sabemos qué vamos hacer porque yo rentaba aquí”, cuenta entre lágrimas doña Florinda.

La pequeña casa, con paredes de adobe y láminas era propiedad de un señor que falleció hace poco y su familia ha buscado desalojar a doña Florinda y a Carlos. La situación es precaria para la señora que, pese a la tragedia, espera recuperarse para salir adelante.

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La segunda casa

El otro hogar que sufrió daños fue el de doña María Julia Pérez, una anciana que vive sola desde de la muerte de su esposo. Su cocina se derrumbó y se ha quedado a oscuras en una precaria vivienda.

“Ya estaba acostada cuando empezó a temblar. Me quedé sentada y esperé que dejara de moverse todo. La cocina y un cuarto donde vivía uno de mis hijos se cayeron. Yo no sé que voy a hacer porque no tengo ayuda de nadie”, contó Pérez ante la desgracia vivida.  Su habitación está a punto de desplomarse, solo unos postes detienen el techo, ya que la cocina la protegía del frío, pero ahora deberá enfrentar las inclemencias del tiempo a la espera de una mano amiga.

Un esposo lesionado

Mientras que Lucero Hernández, a pesar de ser más joven, tuvo que cargar con su hijo y su esposo durante el incidente. Su pareja tuvo un accidente que lo dejó con las dos piernas quebradas y no puede valerse por sí mismo temporalmente.

“Fue difícil. Cargué al bebé y a mi esposo para salir del cuarto. Él se bajó de la cama y empezó a arrastrarse para salir mientras ponía al niño a salvo. Luego regresé por él y me ayudaron los vecinos. La cocina y un cuarto se desplomaron, pero afortunadamente estamos bien”, cuenta Hernández.

Ayuda

El subcoordinador del Consejo Comunitario de Desarrollo de la zona 9 de Quetzaltenango, Emilio Castillo, se encuentra canalizando el apoyo para las tres familias afectadas pues no cuentan con un teléfono para consultarles sobre sus requerimientos básicos.

“Pueden ayudarlos con víveres, láminas, y con materiales de construcción para levantar la infraestructura dañada en sus hogares. Pueden llamarme al 5330-2316, yo los puedo llevar directamente con las personas afectadas por el temblor para que ustedes entreguen su ayuda”, recomendó Castillo.

QuetzaltenangoHuehuetenango y San Marcos son los departamentos más afectados por el temblor que sacudió la mayor parte del territorio nacional la noche del 7 de septiembre de 2017.